Antes de abrir el chat con la IA vale la pena hacerte una pregunta simple: ¿sé qué quiero construir, o voy a dejar que el modelo decida por mí?
Cuando la respuesta está clara, la IA se vuelve una herramienta rápida para ejecutar tu criterio. Cuando no lo está, decide ella, casi siempre con la opción más repetida en internet, que no es necesariamente la correcta para lo que estás construyendo.
Este checklist son diez preguntas que conviene responder antes de escribir el primer prompt. Ninguna es técnica. Todas son decisiones que la IA va a tomar por ti, en silencio, si no se las das resueltas.
Una respuesta provisional tuya vale más que una respuesta implícita del modelo. No porque sea mejor, sino porque es revisable: sabes que la tomaste, sabes con qué información, y sabes cuándo volver sobre ella.
Lo que no se puede revisar es lo que nunca se decidió.
Cuándo usarlo y cuándo no
Pasar por las diez preguntas toma unos diez minutos. Ese costo se justifica al empezar un proyecto, al agregar una funcionalidad que toca datos de usuarios o dinero, y al integrar un servicio externo nuevo.
No se justifica para arreglar un estilo, renombrar una variable o cambiar un texto. Aplicarlo a todo lo convierte en burocracia y deja de usarse, que es la peor forma de perderlo.
Hay una señal simple para saber si aplica: pregúntate si el error se corrige recargando la página. Si la respuesta es sí, sáltate el checklist.
El error más común: responder lo que uno quisiera
Hay una forma de fallar el checklist que no tiene que ver con saltárselo. Es responderlo con el proyecto que uno espera tener en vez del que tiene.
A la primera pregunta se responde bueno, si sale bien podrían ser miles. A la del presupuesto, ya conseguiré cómo pagarlo. A la de quién mantiene el código, seguro contrato a alguien. Cada una es una intención razonable, y las tres juntas producen exactamente la arquitectura sobredimensionada que el checklist buscaba evitar.
El criterio útil es responder con lo que es verdad hoy, no con lo que sería verdad en el mejor escenario. Un sistema simple que funciona para veinte usuarios se puede hacer crecer cuando lleguen los mil. Un sistema complejo construido para los mil que nunca llegaron no se puede simplificar: hay que reescribirlo.
La forma honesta de plantearlo es cambiar el tiempo verbal. No cuántos usuarios voy a tener, sino cuántos usuarios tengo esta semana. La segunda pregunta tiene una respuesta verificable; la primera, no.
Cuando las respuestas cambian a mitad del proyecto
Ninguna de las diez respuestas es permanente, y varias van a cambiar justamente en los proyectos que salen bien. Llegan usuarios reales, aparece un cliente que exige un contrato de disponibilidad, o empiezas a guardar un tipo de dato que antes no tocabas.
El problema no es que cambien. Es que casi siempre cambian sin que nadie lo note, porque el cambio ocurre en el negocio y el código se entera meses después.
Tres cambios que conviene tratar como disparadores para revisar la lista completa, no solo la pregunta afectada:
- Empiezas a cobrar. Cambia la tolerancia a caídas, aparece regulación de medios de pago y el monitoreo deja de ser opcional.
- Entra otra persona al proyecto. La pregunta de quién va a entender el código deja de ser hipotética, y lo que estaba solo en tu cabeza pasa a ser un problema real.
- Guardas una categoría de dato nueva. Un campo de fecha de nacimiento o un número de documento puede mover el proyecto entero a un régimen legal distinto.
Cuando alguno de los tres ocurra, el checklist vuelve a valer sus diez minutos. Y esta vez las respuestas se escriben encima de las anteriores, no en limpio: ver qué cambió respecto de lo que habías decidido es más útil que la respuesta nueva por sí sola.
Qué hacer con las respuestas
Responderlas mentalmente y seguir adelante sirve de poco: a la tercera sesión ya no vas a recordar qué decidiste ni por qué. Lo que funciona es dejarlas escritas donde la IA pueda leerlas al inicio de cada conversación.
# Contexto del proyecto
- Escala: menos de 200 usuarios, sin crecimiento previsto este año
- Caída tolerable: hasta 2 horas, sin penalización
- Secretos: variables de entorno del hosting, nunca en el repositorio
- Presupuesto: 15 USD al mes, sin servicios gestionados
- Datos regulados: ninguno, no se guardan datos de salud ni pagos
- Mantenimiento: una sola persona, sin experiencia en el framework
Seis líneas. Pegadas al inicio de una sesión, eliminan la mayoría de las propuestas sobredimensionadas antes de que aparezcan, porque le quitan al modelo justamente los huecos que rellenaba solo.